Estándar oficial de un corazón pequeño: «Como a mi Chihuahua», de Mike Sain't Louis, descrita como la ficha de una raza canina
En los concursos caninos, cada raza se juzga con un documento seco y minucioso llamado estándar. Allí se describe el origen del animal, su silueta, sus proporciones, su carácter, la forma en que se mueve y los defectos que lo dejan fuera de la pista. Es un texto sin poesía, escrito para que un juez pueda mirar a un perro y decir con criterio si se ajusta o no al modelo. Esta vez vamos a usar ese mismo molde para una canción. Porque «Como a mi Chihuahua» no habla de perros, pero tiene a uno en el título, y su autor explica que eligió al chihuahua como imagen de cómo se le acelera el corazón cuando alguien le gusta de verdad. Si el ejemplar es un corazón, merece su ficha de raza.
1. Origen y criador
Criador: Mike Sain't Louis (también escrito Mike Saint Louis), letrista, compositor y productor musical madrileño, que se define como «el primer cantautor IA».
Registro: según la lista de lanzamientos de su press kit, «Como a mi Chihuahua» salió como single el 12 de junio de 2026. En la discografía de gayfolkplanet.com figura como la pista 125 de 273.
Camada: pertenece a Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo álbum de la trilogía GAYFOLK. Esa trilogía es la columna vertebral de Planeta Gayfolk (GAYFOLK), el universo musical, visual y narrativo que Mike ha construido alrededor de un planeta queer imaginario. Son tres discos con un recorrido claro, descubrimiento, deseo de viaje y liberación, y 275 canciones repartidas en 90, 86 y 99. Este ejemplar nace, por tanto, en la camada del anhelo: la de quien todavía no ha llegado a donde quiere estar.
Dónde verlo en exhibición: se escucha en Spotify y la letra completa está publicada en gayfolkplanet.com/letras/como-a-mi-chihuahua.
2. Breve reseña histórica
Todo estándar incluye un párrafo de historia: de dónde viene la raza y para qué se crió. En este caso, la fuente es el propio criador. En el diario de gayfolkplanet.com, en una entrada fechada el 18/10/2026, Mike cuenta de dónde salió la imagen: cualquiera que haya vivido con uno de estos perros conoce cómo se estremece de pies a cabeza ante lo que le importa: el chasquido de la cerradura, unos pasos en el rellano, la llegada de su persona favorita. Se pone a temblar, se le dispara todo y lo enseña sin vergüenza. Su corazón, explica, reacciona igual ante alguien que le gusta mucho: acelerado y a la vista de todos.
Esa es la función para la que se «crió» la canción. No para guardar la casa ni para cazar, sino para decir en voz alta algo que normalmente se esconde.
3. Aspecto general
Vista de lejos, la letra es pequeña y compacta, como corresponde a la raza. Tiene quince versos. No hay estribillo que se repita ni estrofas simétricas; es una sola tirada que avanza en línea recta. Lo que llama la atención a primera vista es la cabeza, desproporcionadamente grande para el cuerpo: los cinco primeros versos arrancan exactamente igual.
«Te voy a contar por qué no veo las noticias / Te voy a contar por qué me afectan tanto las injusticias / Te voy a contar por qué estoy totalmente desconectado del mundo real».
Un juez de exposición diría que el ejemplar es «compacto, con cabeza en forma de manzana». Aquí la manzana es esa anáfora, la fórmula «te voy a contar por qué», que ocupa un tercio del texto antes de que aparezca nadie más en escena.
4. Proporciones importantes
Los estándares caninos son muy aficionados a las proporciones: la longitud del cuerpo respecto a la altura, la del hocico respecto al cráneo. La de esta canción es fácil de medir y dice mucho.
Cinco versos empiezan con «Te voy a contar».
Dos empiezan con «Te voy a preguntar».
Uno empieza con «Y te voy a confesar».
Cinco, dos, uno. La proporción va menguando a medida que el narrador se acerca a lo importante. Mucho contexto, un par de preguntas y una sola confesión. En el diario, Mike lo relaciona con algo que reconoce en las personas sensibles: antes de atreverse, sienten la necesidad de dar muchas explicaciones. Van acumulando antecedentes, disculpas y hasta una teoría entera sobre sí mismas, y la pregunta que importa se queda para el final, cuando ya apenas les queda aliento.
Es una proporción invertida respecto a lo que pediría un manual de comunicación eficaz, que recomendaría empezar por lo esencial. Pero aquí el embudo es el mensaje. La forma de la letra imita la manera de hablar de quien tiene miedo a molestar.
5. Comportamiento y temperamento
El apartado de carácter es el más largo de cualquier estándar, y en esta canción también. Los cinco versos de «contar» funcionan como una descripción de temperamento hecha por el propio ejemplar:
no ve las noticias;
le afectan mucho las injusticias;
está «totalmente desconectado del mundo real»;
le afecta ver llorar a alguien;
prefiere enterarse de las desgracias importantes «por Twitter dos meses más tarde».
Leído deprisa, el retrato parece el de alguien frívolo que vive en su burbuja. Mike se adelanta a esa lectura en el diario. Admite que la lista puede sonar superficial, la del que se encierra en su propio planeta y pasa de la realidad, pero sostiene que el sentido es el opuesto: alguien que siente con tanta fuerza que tiene que protegerse para no quebrarse. Pone un ejemplo muy gráfico, el de quien contempla una tragedia en el telediario del mediodía sin dejar de pelar la fruta del postre, y se coloca en el otro lado: a él esas imágenes le acompañan hasta la noche y al día siguiente, de modo que desenchufar acaba siendo la única manera de mantenerse en pie.
Traducido al lenguaje de los jueces: temperamento muy sensible, reactivo a estímulos externos, con tendencia a refugiarse. No es un defecto de carácter. Es la descripción exacta de cómo es la raza.
El autor añade un matiz que conviene no saltarse. No vende ese apagón como receta ni como mérito; lo describe como una forma de autoprotección con letra pequeña, porque quien se desconecta del mundo también se queda más solo. Y esa trampa es precisamente lo que mueve la segunda mitad de la canción.
6. Oído y olfato: el filtro de Twitter
Los perros pequeños suelen tener el oído muy fino. Oyen el ascensor antes de que llegue al piso. El narrador de esta canción también, y por eso ha decidido taparse las orejas con un método muy concreto: enterarse de lo grave por Twitter, y con dos meses de retraso.
Es el verso más contemporáneo de la letra y también el más gracioso, porque invierte la lógica de la red social. Twitter suele ser el lugar donde las noticias llegan antes que en ningún otro sitio. Aquí se convierte en lo contrario: un archivo al que se acude tarde, cuando el golpe ya ha pasado y la noticia ha perdido el filo. Es una forma de amortiguar. El mismo dato duele distinto cuando llega frío.
7. Movimiento
En las exposiciones, el juez pide que el perro dé una vuelta a la pista para ver cómo se mueve. Esta canción tiene un único cambio de paso, y es nítido:
«Te voy a preguntar a ti directamente / si tú también lo sientes».
El verbo cambia de «contar» a «preguntar» y, con él, la dirección de la mirada. Hasta aquí el narrador hablaba de sí mismo; ahora se gira hacia el otro. El autor lo describe como el instante en que abandona las justificaciones y por fin levanta la vista hacia la otra persona. La palabra «directamente», repetida en los dos versos que empiezan por «preguntar», refuerza el gesto: después de tanto rodeo, por fin va al grano.
La segunda pregunta precisa la primera:
«si cuando me ves también te late el corazón / a mil por hora como a mí».
Ya no pregunta por la sensibilidad en general, sino por algo físico y medible: el pulso. Es el paso de trote a galope.
8. Tamaño del corazón: «a mil por hora»
Aquí está la gracia de la elección del animal. El chihuahua es de las razas más pequeñas que existen, y sin embargo la canción lo usa para hablar de un corazón enorme o, al menos, desbocado. En el diario, Mike desmonta la fama del chihuahua como perro ridículo, perro de bolso, animal que ladra más de lo que muerde. Él lo ve al revés: un bicho minúsculo capaz de un cariño gigantesco. Y si eso es hacer el ridículo, viene a decir, que le cuenten entre los ridículos.
Es la clave camp de la canción. El autor lo plantea así: equiparar el propio corazón al de un perrito inquieto es una manera de burlarse un poco de sí mismo, algo que considera saludable. Y atribuye al camp justo esa utilidad: envolver lo que duele en un adorno exagerado para poder contemplarlo sin quemarse. Encaja con lo que su press kit dice de su obra en general, que cruza el pop con el humor camp español y habla sin filtros de amor gay y salud mental.
9. Nombre del ejemplar: la palabra sola
Hay un detalle de composición que merece apartado propio. En la letra publicada, la palabra «chihuahua» aparece sola, en un verso de una única palabra:
«a mil por hora como a mí / chihuahua».
Es como el nombre del perro bordado en el collar. La comparación que se esperaba («como a mí») queda en suspenso un instante y, al saltar de línea, el animal aparece de golpe, igual que el chihuahua que sale disparado hacia la puerta cuando oye las llaves. Ese salto le da a la palabra un peso que no tendría en mitad de una frase.
10. Hábitat: la parada de la guagua
Inmediatamente después llega el verso con más miga:
«y tú no me dabas ni un beso ni antes de coger la guagua».
Dos cosas que un juez anotaría. La primera, la rima: «chihuahua» y «guagua», dos palabras con el mismo sonido final que casi nunca se han visto juntas. La segunda, el término «guagua», que es como se llama al autobús en Canarias. Según el diario, el atractivo de la palabra está en lo inesperada que resulta en una canción que trata de nervios y de amor, y en el aire de día corriente que aporta: una marquesina, un adiós con prisas. Las islas son, por cierto, un territorio con presencia propia en su obra: gayfolkplanet.com tiene una sección titulada «Canarias en su música».
El verso, además, cambia el tiempo verbal. Todo lo anterior estaba en presente o en futuro («te voy a contar», «te voy a preguntar»). Aquí aparece un imperfecto: «no me dabas». Es la primera noticia de que la historia ya tiene pasado, y no es alentadora. Mike lo condensa en un contraste muy visual: de un lado, el pulso de perrito; del otro, alguien pendiente de a qué hora pasa el autobús. El autor confiesa que es un verso que le hace gracia y le escuece a la vez.
11. Faltas
Todo estándar incluye una lista de faltas, es decir, desviaciones del modelo que un juez debe penalizar. ¿Cuáles serían las de esta canción? Siendo honestos con la letra, la única «falta» posible es la que el propio autor señala: que la sensibilidad lleve al aislamiento. Desconectarse de las noticias protege, pero también deja a uno solo en su planeta. La canción no lo esconde; lo pone en el primer tercio para que se entienda por qué el final pesa tanto.
Si hubiera que señalar otra, sería la de la reciprocidad. En los concursos se juzga al perro, no al dueño. Aquí, en cambio, la letra deja entrever que el problema no estaba en el ejemplar, sino en quien no le daba ni un beso antes de la guagua.
12. Faltas descalificantes
No hay ninguna. Y conviene decirlo, porque un texto sobre alguien que tiembla demasiado, se emociona demasiado y pregunta demasiado podría leerse como una autocrítica. No lo es. En el diario, Mike llega a una conclusión que funciona como certificado de pureza de la raza: lo que le empuja a apagar el televisor y lo que le hace temblar ante quien le importa son la misma cosa. Van juntos; renunciar a lo uno sería perder también lo otro.
13. Cuidados recomendados
Las fichas de raza modernas suelen terminar con consejos de cuidado. Esta canción también, en su verso final:
«Y te voy a confesar algo más personal / tu risa es el antídoto contra mi soledad».
Es la única confesión explícita de toda la letra y llega cuando ya no queda espacio para más. Mike cuenta en el diario que no quiso decorarlo, porque se sostiene solo. Y deja una reflexión que le importa: la salvación rara vez llega en formato grandioso. No hace falta una relación ideal ni una escena de cine; a veces basta la carcajada de alguien en particular para que el estruendo exterior se atenúe un rato. Quien se ha visto obligado a desconectar del mundo para respirar, sugiere, vive como algo casi milagroso dar con un sonido que sí desea oír.
Hay una simetría bonita entre el principio y el final. La canción empieza con alguien que se tapa los oídos ante las noticias y termina con alguien que quiere oír una risa. El oído es el mismo; lo que cambia es aquello a lo que decide abrirse.
14. Veredicto del juez
¿Se resuelve la historia? No. Mike lo admite sin rodeos: ignora si aquel chico correspondía, la canción deja la duda abierta y él prefiere no cerrarla. La canción no gana el concurso del amor correspondido. Pero sí cumple el estándar que se había propuesto: describir con exactitud una manera de sentir, con sus filtros, sus rodeos, su pulso disparado y su pequeña cura.
En el conjunto de la trilogía GAYFOLK, esa falta de resolución tiene sentido. Estamos en el segundo disco, el del deseo de viajar a un planeta al que todavía no se ha llegado. Esta es una canción de espera en la parada, con el corazón acelerado y la guagua a punto de salir.
Ficha de autoría
La letra de «Como a mi Chihuahua» es de Mike, escrita por él sin inteligencia artificial, igual que el resto de su catálogo. La música se produce con herramientas de IA, entre ellas Suno, y él lo declara abiertamente. También dirige sus propios videoclips y autoedita cada single en su sello, MIKE SAIN'T LOUIS. La canción se puede descargar gratis desde su página en gayfolkplanet.com, y en mikesaintlouis.com hay más información sobre el artista.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Como a mi Chihuahua»? De alguien muy sensible que justifica por qué vive de espaldas a los informativos y después pregunta a otra persona si también se le dispara el pulso al cruzarse con él, igual que a un chihuahua. Cierra admitiendo que la risa de ese chico le cura la soledad.
¿Por qué un chihuahua? Según Mike, porque ese perro tiembla entero ante lo que quiere y lo muestra sin reparo, igual que hace su corazón cuando alguien le gusta.
¿Qué es la «guagua» de la letra? Es la palabra con la que se llama al autobús en Canarias. En la canción sitúa una despedida rápida en una parada: el otro no le daba ni un beso antes de subir.
¿En qué álbum está? En Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo disco de la trilogía GAYFOLK. Como single, el press kit lo fecha el 12 de junio de 2026.
Enlaces
Escuchar en Spotify: Como a mi Chihuahua · perfil de Mike Sain't Louis en Spotify
Letra completa: gayfolkplanet.com/letras/como-a-mi-chihuahua
Single y descarga gratuita: gayfolkplanet.com/singles/como-a-mi-chihuahua
Planeta Gayfolk: gayfolkplanet.com
Web del artista: mikesaintlouis.com
Wikidata: Q141800735



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